Resistencia en el flanco débil

julio 07, 2010

Stark no es nombre de bien





La noche ya no es noche, al parecer, que es gesta, pero aun así sabe a humedad de sobaco y sabe a chicle de dos pesetas. El gato pide la hora, saca la lengua, espanzurrándose contra el terrazo busca en balde un fresco que no hay mientras maúlla aquello de que este calor ni es de recibo ni es de este mundo. Afuera se escucha el bocinal del pueblo del opio rojo, aunque eso sí, se escucha poco y se escucha flojo, ya que ésta, al fin y al cabo, no deja de ser una ciudad del montón, de tres al cuarto, cuyas cien mil almas reúnen apenas un par de huevos bien puestos. Aquí lo vital es y será siempre la tibieza. Eso, y no descontarse a la hora de los billetes en el refajo... Pero aquí lo inelegante sería hablar de lo obvio, conque mejor les digo que Stark es una nivola de putísima madre, a leer en dos tardes intensas. Una nivola negra con creces. Ya quisieran muchos que su primer vuelo relampaguease con semejante exhibición de desplantes a la galería: sólo lo justo en su justo lugar, donde debe y se espera. Crook story ejemplar, de bandera, con antihéroe yonqui, poli cerdero y rubiaza de curvas en venta, en la que todos apuestan hasta la camisa —y a veces también la vida— a caballo perdedor. Edward Bunker sabe de sobras que gana siempre la Banca. Más que perder o morir en el intento, lo que importa es jugar.


2 comentarios:

  1. Tengo su "No hay bestia tan feroz" esperando. Le tengo que echar la zarpa a este Bunker.

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  2. Pues téngame al corriente de esa lectura, que a buen seguro también yo acabe aterrizando sobre ella.

    Saludos.

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