Resistencia en el flanco débil

octubre 20, 2011

Estasis de la memoria



Si no recuerdo mal fue Stephen Hawking quien dijo que la prueba de que el viaje al pasado es imposible está en no haber tenido aún noticia de ningún turista del futuro, que nos haya venido a contar qué tal nos pintará el pelo en los años por venir. Lo que Hawking da por sentado es que ese hipotético viajero, sí o sí, lo primero que haría es darse a conocer, anunciar a los cuatro vientos su venida, cual mesías. Pero cabe la posibilidad de que tal vez no le fuese posible rebelarnos su condición de hombre venido de otro tiempo. O bien no quisiese hacerlo, tal vez lo último que querría sería desvelar su secreto. Tal vez, de querer desvelarlo, otros como él se lo impedirían a cualquier precio... La jetée perfila la geografía de todas las historias que no pueden ser. Alguien aparece en nuestra vida. O aparecemos. Un breve encuentro. Un más o menos dilatado regalo de tiempo. Después desaparece. O somos nosotros los que desaparecemos. ¿De dónde surgió? ¿Dónde había estado viviendo toda su vida? ¿Adónde se fue? ¿Qué será de él?... A partir de ahí el Tiempo se liquida como dimensión, reedificándose en daño y en melancolía. Nos convertimos y nos convierten en viajeros al pasado, atrapados sin solución de continuidad en la estasis de la memoria. Muy probablemente Stephen Hawking no ha leído ni leerá a Rodrigo Fresán: "No hay calmantes que funcionen, no hay pastillas lo suficientemente poderosas o mágicas, que te ayuden a soportar o superar el dolor que te produce pensar en un nombre en tiempo pasado". Físicos y poetas no suelen ir a las mismas fiestas.


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