Resistencia en el flanco débil

julio 01, 2009

Sargent Highway's dead

"Que tengo mucha mala leche, sabes, como alambre de espinas y meo napalm, y puedo traspasar el culo de una pulga de un tiro a 200 metros"
El Sargento de Hierro



A riesgo de caer peor de lo que ya caigo, diré, sin el mayor pujo de animadversión por la más casquivana de mis partes hacia ninguno de ustedes en particular, que estos tiempos de corrección politicastra e infausta ortografía son toda una tocacojonez, una auténtica hijoputada. Cuando se escribe peor que se gobierna, con lo fácil que sería escribir como es de recibo, y lo difícil, en cambio, que es, que ha sido siempre, tiranizar al populacho —esa inmensa mayoría de pequeña gente— con cierto estilo, es que más de dos y de tres coyunturas importantes no marchan por el lado siniestro de la carretera, que es por donde circulan siempre estas cosas, así sin más, en plan estirado, del todo inglés. Y es que ya hasta los golpes de estado se planean descafeinados y cortitos de café. Menuda basura, oigan. ¿Es que ya no queda en pie sargento que no beba danacol y mee mostaza?


Me sigue sorprendiendo, con todo, el exarcebado sentido literal de algunas personas, o bien su total carencia de sensibilidad para la metáfora, todavía no lo tengo claro, si una cosa o la otra o las dos del revés, es una distinción que ando aún por asentar en el fondo de algún vaso sucio del fregadero. El del lambrusco de ayer noche, por ejemplo.


Tendría que salir de aquí, dar un garbeo y dejarme de estas mierdas, seguir con Vonnegut en un café durante un par de horas largas, también comprarme la nueva edición de As de Pique, ésa sí que no se puede escapar esta vez. Pero me me da mucho miedito porque soy un hipocondrias y un aprensivo y dice el Piqueras que si sales de casa pillas fijo el virus puerco y la palmas sí o sí.





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