Resistencia en el flanco débil

julio 05, 2009

Last Lap



Relee uno lo que escribió de madrugada, ya entrando el alba, después de seis o siete horas de sueño de cuarenta y ocho, los ojos desorbitados, el estómago inyectado de tristeza, y no sabe bien adónde mirar, dónde esconderse, gachas las orejas. Vergüenza y pudor y vértigos en lo grutesco del córtex. Duda si darle o no al botón de "borrar entrada"... Tanta impúdica exhibición de los arrestos no es de recibo. Pero qué coño, uno es lo que es, todos cuantos es, pese a quien pese, empezando por su propio sentido del ridículo. Que me jodan. Que les jodan a ustedes también. Aquí no se cambia ni se quita una condenada línea. Al fin y al cabo nadie entra aquí obligado y encima no les cobro entrada... Las impecables fachadas para aquellos que todavía tengan esperanzas de pervivir.

Pero mola, de repente todo el mundo es ballardiano. Me cago en Dios. Mejor tarde que nunca, supongo... Video y revideo el clip de Depeche Mode y me pongo cachondo. El Arte de la Destrucción. Qué tan grande inmisericordia. Se me hace el colmillo baba pavloviana y me viene a las mientes Klaus Kinski mordiéndole la carótida a la Adjani fuera del set de rodaje —¿Han leído ustedes Yo necesito amor?—. Se me eriza el sistema cavernoso. Este mundo es una afiladísima y prístina patada en los cojones escocidos. Inmarcesible como una cicatriz cauterizada a hierro y fuego. Me da igual que Dave Gahan y sus chicos llamen a esto "Wrong", yo lo llamo "El asesinato de un esbirro de mierda considerado como una carrera de automóviles en cuesta descendente". O mejor que un esbirro: un director de banco. Ahí sí que sí. Me han ganado. Bravo bravo. Bien.

Y no crean que no me doy cuenta, que últimamente estoy de un hijoperra que tiro de espaldas, excesivo e hiperbólico incluso hasta para mí, con lo que yo he sido. Brindo por eso también. Cuando sea que NeoTokyo esté a punto de volver a reventar, Ayrton y yo estaremos allí para marcarnos una bravas.











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