Resistencia en el flanco débil

noviembre 10, 2010

Merci à tous

El Beso de Borges acompañado del resto del catálogo de Equi-librio

Tras un fin de semana de intensas emociones y un intenso no parar de vivir sensaciones nuevas, conocer nuevas personas, hoy toca la crónica. Y pienso que quizá la mejor forma de contarlo sea agradecerlo. De hecho, no puede ni debe ser de otra manera.

Gracias, por tanto y en primer lugar, a Gonzalo Navarro, editor del libro, sin cuyo apoyo nada de toda esta increíble aventura habría siquiera comenzado. Su confianza en mi escritura significa, en cierto modo, el aval que andaba buscando para seguir creyendo en cierta forma de narrar, que poco, muy poco tiene que ver con los cánones de le edición comercial. El riesgo que ha asumido al publicar mis textos es, en consecuencia, muy grande. Tan grande como el agradecimiento que desde aquí le profeso.

Gracias a Anne-Lyse Thomine por la traducción, o mejor, por su versión en francés de El beso de Borges, sé que no habrá sido un encargo precisamente fácil, habida cuenta de lo heterodoxo y retorcido que puedo llegar a ser en mi redacción cuando me suelto, amén de esa hijoputesca adicción que siento hacia ciertos circenses juegos de palabras.

Instantánea "en escorzo" del Doctor Frankenstein y su criatura...

Por supuesto, gracias también al Centre Culturel Franco Espagnol de Nantes por invitarnos. A Gonzalo para hablar de Éditions Equi-librio en particular y de la situación del sector editorial francés en general. Y a mí para hablar de mi libro. En plan Umbral, oye... A lo grande y que no decaiga...

Y finalmente, aunque no por ello menos importante, al contrario, gracias a Julia Gómez y a Elise Canneson, que me fueron a recoger al aeropuerto el viernes y me llevaron al aeropuerto el domingo, que tuvieron a bien sacrificar su tiempo y su agenda para no dejarme solo en Nantes, ciudad de Verne, del Loira, de Ana de Bretaña, de las Galletas Lu... Que no me dejaron abandonado y perdido en Nantes, con mi triste francés de mediocre estudiante de secundaria. Porque eso sí, señores, si algo tengo claro después de este fin de semana, eso es que mi francés de instituto está hecho mierda, pura fosfatina.

Julia, en plenas labores de traducción simultánea (sobre mi oído malo)

El encuentro fue una gozada, hubo público, hubo preguntas, réplicas a preguntas, sus subsecuentes contrarréplicas, y también hubo risas, confusiones, lapsus, dislexia, café, galletas, libros y dedicatorias de libros, así como un astisbo feroz y feraz de que, quizá, sólo quizá, tal vez las palabras, o mejor entendido, el amor a éstas; la palabra hablada, la palabra escrita, podrá intentar algún día arreglar este mundo nuestro, también él, como mi francés, hecho fosfatina.

Aunque pueda paracer lo contrario,
no estaba durmiendo mientras Gonzalo hablaba...

6 comentarios:

  1. Javier, enhorabuena por el libro. Tengo ganas de tenerlo entre las manos y leerlo. ¡Sigo en búsqueda y captura del libro de mi año! Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Joana, ya me dirás si tienes oportunidad de echarle el guante. Suerte con esa búsqueda quimérica: sencillamente hay demasiados libros buenos. Demasiados.

    Abrazo.

    ResponderEliminar
  3. felicidades un poco con retraso yo también

    me gusta la foto en la que te traducen, se ve por tu expresión que sabes más francés del que admites y que aprovechas ese momento para hacer una pausa mental y pensar en tus cosas

    ResponderEliminar
  4. Amigo engs., sabes que pienso desde tiempo atrás que tu poder mental está superdesaprovechado.

    Mucho.

    Abrazo!

    ResponderEliminar
  5. Felicidades Javi.
    V

    ResponderEliminar
  6. Felicidades por tu libro, de verdad.

    S

    ResponderEliminar