Resistencia en el flanco débil

octubre 06, 2009

Ne te retourne pas: De bollo a bollo y tiro porque me toca...





No, si yo lo entiendo, el buqué es el buqué, a cada cual lo suyo y al césar un diezmo de lo de todos, pídele al público de la Berlinale que te aplauda inventos como Vampire Girl vs. Frankenstein Girl, por ejemplo, aviados estábamos. Así que sí, sobre buqués aún no hay nada definitivo, sobre todo si hablamos del francés, le bouquet, ahí es nada. Conque no me extraña, el personal venía, a lo mejor, de ver The Hole, el último Landis, y después de comer, con la digestión a medias, la caraja de sobremesa en ciernes, van y se meten a ver Ne te retourne pas, con un par. De cojones, cierto... sólo que el asunto resultó ir de lo otro, la cosa iba de ovarios... A los cuarenta minutos de proyección cierto nada despreciable porcentaje del respetable ya andaba como soliviantado y sin saber dónde mirar. Y es que la paciencia en la butaca también se cultiva, también se entrena, es como un músculo, y este cine hipertrofiado y frenético y de mierda que nos meten en vena es su némesis y es su veneno.


Yo por mi parte, me lo pasé pipa, no voy a decir que el películo en cuestión es obra cumbre ni cosa fetén, ni levanta caminos ni salva vidas, pero pipa sí me lo pasé, que al fin y al cabo es de lo que se trata, detalle a no obviar. Historia de chichis intercambiables y bollerío castrador, Ne te retourne pas actualiza y desnaturaliza el mito stevensoniano, ahora Doctora Tetas francesas y Miss. Potorro italiano, hasta dejarlo en flujo de borrajas, tampón y tentetieso. L'amour pour l'amour, siempre que sea sáfico, y lo demás no vale nada: ni hijos, ni marido, ni madre ni Dios que los asista. Hay que tener muy claro por dónde cae venus para enseñorearse en semejante valentía. Eso y tener muy el horno para bollos...


¿Se me hizo sólo a mí o Marina de Van se quedó a medias de la que fue su intención primera, que no fue otra que la de enseñarle las tetas al Auditori Melià en pleno, conformándose al final, quizá por pudor, tal vez por sano juicio, con un striptease de hombros para nada sutil? ¿Qué le dieron a beber a esta bonica chica-mujer en la comida? En cualquier caso, las tetas las acabó enseñando. Si no las propias sí al menos las de su par de actrices, Bellucci, Marceau, dueto lúbrico y tumescente con el que todavía debe andar ensoñando sus noches la de Van. Yo por mis partes todavía tengo clavados a fuego en mi cerebro y mi entrepierna los pezones de acero de la Marceau, ametrallando la sicalipsis del respetable en todos y cada uno de sus planos. ¡Bravo!, ¡bravo! Me da la vena de ponerme en plan cabrón, empezar a desarrollar intitulaciones y marcarme unas risas: El sueño del coño loco, Dos calientapollas y un destino, Tijereteo, luego existo, ¡Que no follo!, ¡NO FOLLO! o New flesh lesbos son las que primero me se me deslizan así a bote pronto. Y me freno ya, que me pierdo.



Sophie Marceau + Monica Bellucci = ¿Uruk Hai?


En la lista de debes, si acaso, mucho más que el desarrollo moroso de la historia, cabe achacarle el haber perdido los papeles a medio camino, se le cayeron las letras del scrabble a mitad de guión y al final no sabe uno con qué carajo de alfabeto le están intentando timar. Eso y el querer domesticar la herencia cronenbergiana; amiga Marina de Van, la Nueva Carne jamás fue ni debe ser un discreto encanto de la burguesía... Y bueno, también ese final, hija mía, que es de un típico-tópico que apesta a tres cuadras. Qué le vamos a hacer.

Pero bien está lo que bien acaba, y si se encienden las luces y te descubres —o te descubren— con una amplia sonrisa priápica en el rostro, qué más puedes pedir... Bueno, pues ya que estamos y nos ponemos a ello, además del plano de la Marceau con un ojo a la Bellucci, que no está mal y desconcierta lo suyo, oigan, este servidor hubiese agradecido también un intercambio similar a la altura del busto, ya me entienden, una teta de cada, para contrastar texturas e invariaciones, así, en plan entomólogo y bonus track, pero si digo esto seguro que se me subleva la basca y enseguida me quieren quemar... ¿Cómo? ¡Ah! Que ya lo he dicho... Pues vaya.


Sólo ellas, los hombres a un lado...

4 comentarios:

  1. Si una sola mujer ya es lo suficientemente mutante, como para que cambie así, sin avisar... Agh!

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  2. Siempre es Luna Llena en Womensland

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  3. Yo también me lo pasé genial viendo Brokeback mountgain!!!

    Todos los machos deberían ser así de viríles y hombres.

    Y sí, tu vida es una putada: NO TIENES TALENTO.

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  4. No, si razón no te falta.

    Saludos viriles.

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