Resistencia en el flanco débil

abril 19, 2009

Milenio Negro



Me abstuve en el último momento hace un par de días de dar rienda suelta a mi primer impulso, luego de enterarme de la muerte de Marilyn Chambers, la pornostar a la que David Cronenberg incrustó un pene sidoso y vampiroloide en el sobaco, de venir aquí y soltarlo: "Ha cascado Marilyn Chambers, amigos, ya podéis romper a llorar". Me dije: basta ya de necrológicas y epitafios a una foto en blanco y negro pegados. A veces la blogosfera sólo parece ser ella y medrar a través de la ávida necrofilia de distantes cadáveres exquisitos. No lo hice entonces y vengo y lo hago ahora, lo hago hoy, además de por ser yo, del todo, un irreflexivo y un inconstante, porque hoy se ha ido Ballard, qué coño se ha ido... ha muerto, ha palmao y punto, y eso sí que ya me toca la fibra... Y ya está, no me va a dar por decir nada más, no pienso traicionarme y traicionarlo hasta ese punto. Baste el silencio, eso sí, no sin antes despedirme y despedirlo añadiendo que hoy, con este su viaje al final de la noche, comienza oficialmente el siglo 21, capítulo primero del Milenio Negro, playa terminal de La Catástrofe, y todo aquél que entiende sabe que es verdad.


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