Resistencia en el flanco débil

enero 01, 2026

El intituto (1991) de Solano López y Ricardo Barreiro,

 

     

   Tomito rústica  de erotismo fluffer y ponofilfa gauchesca recopilatorio de historias anteriormente aparecidas en revistas guarrix de La Cúpula. Nos explica una historia como de mujeres empoderadas avant la lettre...

    Hay un instituto victoriano para señoritas que hace las veces de tapadera para una secta. La dicha secta rinde culto a Ishtar, diosa sumerio-asirio-babilónica, y puede incluso más adjetivos que ahora no me vienen... La tal Ishtar es diosa de la guerra. Diosa del Amor. Diosa de la Fertilidad. Y Diosa también de la coyunda, por supuesto. Las sectarias aspiran al retorno del Matriarcado. Las sectarias aspiran a la emasculación del Patriarcado. Luego sabemos que toda esa palabrería no es más que un pretexto para sacar cochino dinero, lo de siempre... Asistimos al duro aprendizaje de Lilian Cunington, que es como la Paul Atreides de Ishtar en la Tierra. No sabemos si su poder le alcanzará para liberar Arrakis, pero sí, desde luego, le da para destruir el Instituto, con su Institutriz Führer y todas sus sectarias feminazis dentro. Mola.

    Como a los argentinos librepensadores lo de las dictaduras es una herida que les duele mucho, les sangra siempre, no les deja dormir ni hacer la digestión, Barreiro y Solano no dejan aquí de hacer su pequeño alegato antifascio, por mucho que al fin y al cabo no estén haciendo más que un tebeo de tetas.

   Hoy día, treinta años después, su interés es ante todo y sobre todo antropológico, pues, como ya sabemos, en estos tiempos de cancelación que nos ha tocado vivir hacer un tebeo de tetas podría catalogarse directamente como trabajo de riesgo...

   A nivel de fantastiqueverso y ominosidades, tiene poderes psi y telequinesis venusina. También se sacan de la manga el Necronomicón. Cómo no, siempre el Necronomicón... Hay también un pseudo hunchback-de-Notredame, que hace las veces de chiste interno y sutil (o no tan sutil, depende de quién tenga que reírlo...). Ah, y hay también la típica mansión envuelta en la tormenta primero, y en purificadoras llamas después: toda alma nacida bajo el influjo mágico de la casa Usher sabe que allá donde haya un casoplón gótico y maldito yéndose al carajo, siempre hay que estar.

   Además, por lo visto, tuvo continuación con el Dr. Jekyll y Jack el Destripador de por medio, ahí es nada...

   La Special Guest Star de todo el asunto, aunque sea por omisión, es, por supuesto, Leopold von Sacher-Masoch, quien sin duda habría firmado la novela. Si hubiese nacido en tiempos de Lovecraft. O aún mejor: de Jodorowsky. Suerte para todos que ninguna de las dos...

Pepping Toom:

 
Francisco Solano López, El instituto (1991).