Resistencia en el flanco débil

enero 27, 2011

Sprint



Bien, esto es lo que haremos
Primero iré yo
Cuentas diez y sales tú
Izquierda, derecha
Derecha, izquierda
Ya sabes
No te pares
No mires atrás
Adelante siempre
Si nos paramos estamos acabados
¿Entendido?
Sí
Pues... de acuerdo entonces
Será mejor hacerlo ya
Nada avanza mientras sigamos aquí
Y cada segundo estamos más lejos
Nos vemos al otro lado...
¿Y si no nos vemos?
¿Qué?
Ya sabes
Entonces nos veremos en todas partes...
Ésa es una mierda de respuesta
Y lo sabes
Y qué esperabas
Yo estoy cagado de miedo igual que tú
Vale
Hay que pasar
No nos queda otra
Lo sé
Bueno... pues vamos allá...
Vamos





enero 25, 2011

El durmiente del valle

¿Te acuerdas?
¿Recuerdas el día que juntos
Vimos el mar?
Dijo
Y le faltaba el aire
Fue maravilloso
Dijo
Maravilloso
Dijo
Y la faltaba el aire
Y las piernas le fallaban

Estoy cansado
Dijo
Necesito parar
Dijo
Será sólo un momento
Cinco minutos
Dijo
Te pido cinco minutos sólo
Y se sentó para siempre

¿Hueles eso?
¡Dios mío!
Dijo
Nunca pensé que la brisa
Pudiese tener ese aroma
Dijo
Pero yo no olía nada en el aire
Y el pecho se le apagaba

Creo que voy a dormir
Voy a dormir un rato
Dijo
Una pequeña cabezada
Dijo
En un minutos estaré como nuevo
Dijo
Y podremos continuar

Y sus párpados cayeron
Sus brazos se destensaron
El cuello descendió sobre sí
Y entonces fue el viento
La marina brisa inodora
Quien agitando sus ropas
Dijo que ya descansaba
Que al fin dormía
Que sería una siesta muy larga

Conque lo dejé allí
Inerte sobre su sueño...
Mecido y despojado y libre




enero 23, 2011

Sueño Negro

Sueño negro
Que me velas
Con este celo deletéreo
De amantísima señora Bates

Sueño negro
Negro film del dantesco
Contenido de mi mente
Que proyectas la sangre
Hecha venganza en el cielo
De mi boca

Sueño negro
Envés arterial de la verde
Zozobra
Veneno de mis horas
Esperma cansado
Infecto y bastardo
Que manchas el alma
Desde la misma raíz
De tu sencillo concepto
Etimología perversa

Sueño negro
Arquitectura omnívora
De todo cuanto en mí
Habita y respira
Y quiere llegar a ser
Contramedida de la oscuridad
Empiezas a ser demasiado peso
Para estos huesos
Que ya no me sostienen

Sueño negro
Amo negro
Dueño y Señor
De la secreta ciudadela
De mi pálpito y centro
Si te digo que me estás matando
Lo sé
Entonces retirarás tu índice
En escalpelo
Y me dejarás en paz cuánto...

En el fondo
No eres más que un tibio
Otro tibio más
Y te sube el pudor
Te da el apuro
Te embarga el escrúpulo
Y te corta el trempante rollo sádico
Si sabes que estoy consciente
Que no sabes cómo
Pero he despertado
Y que te estoy mirando
Silente y sordo
Destruirme...


enero 22, 2011

Daños colaterales

Creo que poco a poco lo estoy logrando, he hecho de mi casa un búnker y de mi corazón una bala blindada. Me enseñoreo en la melancolía, saco pecho, pido a gritos la condecoración a título póstumo, me pido voluntario para la matanza. Soy ése sí, precisa y justamente ése, el Gilipollas Número Uno. Con dos cojones. Y habrá, confío, quien me perdone y hasta comprenda que hable siempre desde este acre gonadismo testicular, pero es que no hay tutía, a ver con qué ovarios de los que nunca estuve equipado me pongo a desballestar el mundo. Esto no es Mansfield Park. El otro día, sin ir más lejos, me sacaron tarjeta, me eneseñaron la bandera negra por soltar bombas como "Hoy soy la ira que te hará pedazos/en cuanto aviste tu bandera blanca". Joder. Tienen razón. Qué terrible. Qué cabrón. Qué malnacido. A veces olvido que vivo en la dictadura de PinyPon. En la que cualquiera puede cometer el acto más atroz y deleznable bajo los efectos psicotrópicos de la locura transitoria pero ya escribir la maldad, es decir, pensar la maldad, eso implica una premeditación inmoral difícilmente concebible. El asesino es un loco y hay que encerrarlo. Pero el cínico es un perverso y un enfermo. A ése hay que lincharlo. Que nos está manchando la limpia conciencia del circo feliz. Pero está bien, estamos bien, estamos conformes. Hemos avanzado mucho en lo que a libertades respecta. Hace 500 años ya me habrían quemado. El siglo pasado por mucho menos ya me habrían metido en el talego. Y aquí estoy, sin embargo, soltando mi mierda a los cuatro vientos bíticos del orden mundial. Pero tampoco hay que engañarse. Esta permisividad no deriva del ejercicio de la libertad, baja más bien de la asunción de que el rebaño es más Rebaño que nunca y que cuanto más ruido haya en el aire mejor para los que reparten y se reparten el pastel. El tipo peligroso no es el que blande un pensamiento divergente. El tipo peligroso de verdad es aquel que no empuja un carrito de bebé, que a los 30 años no ha cambiado aún su pequeño utilitario por un monovolumen o un cuatro por cuatro... ¿Y ya puestos, toda esta infumable invectiva a cuenta y riesgo de qué viene? Ah sí, que eso, que sí, que la letra negra ésta de hoy va por ustedes, los cuatro o cinco francotiradores que sé que vienen aquí un día sí y otro también a tirarse a cara de perro contra mi acrimonia, y no juzgan y son lo sufientemente personas, lo suficientemente ustedes mismos, como para saber leer entre líneas, sacar sus propios qué. Son ustedes la polla. Nos vemos ahí fuera. En tierra de nadie. Buscando la muerte.


enero 19, 2011

Air Raid

Hoy no tengo humor
Ni blanco ni negro
Ni tengo chispa
Ni tengo nafta
No hay ímpetu
No hay chance
Hoy soy la carne y centro
Del hielo
Que es la vítrea médula incolora
De esta tristeza
Este pánico
Esta melancolía
Bramando a ocho mil pies sobre
La alegría del orbe
Hoy soy la ira que te hará pedazos
en cuanto aviste tu bandera blanca
Soy acedía
Soy cólera
Soy desmembración
La súbita potencia de mi peor
Mitad
Mi Dorian Gray implosivo
Mi Hyde nuclear
Parpadeo lumínico de mis adversos
Barrerá en tsunami pulsátil
Todas las supernovas
Y como hijo sangrante y sangrado
De la desgarradura de la nada
Volveré a ti
Padre-Dios-Tiempo
Y sobre tu lomo cabrón
Cabrío y cabestro
Plantaré el tren de aterrizaje
Estas manos rotas, ahogadas en sangre
Y entonces tendrás que mirarme
Lo quieras o no
Vas a a mirarne a la cara...
Esta vítrea médula incolora de tu rabia.


enero 14, 2011

Aquí ya nadie fuma, nadie colabora

En una casa con gatos no hace falta despertador, por ejemplo. ¿Es eso una ventaja? Cualquiera sabe. Los biorritmos de su felino estómago egoísta marcan los tiempos y las pausas del resto de habitantes del lugar. Pero hay mañanas que no deberían ser nunca. Mañanas que no son tal, que son puertas entreabiertas a la luz rojiza y acre y enferma de la amargura. Del corazón encogido. La soledad. Mañanas como ésta, sin ir más lejos, que son en sí mismas un cáncer transitorio pero irreductible, no mortal pero desde luego para nada benigno. Mañanas que te matan más que una cartón de tabaco. Cuando los gatos han empezado a maullar en firme demanda de su desayuno, yo ya estaba despierto, las manos engarfiadas, rígidas sobre la impotencia, los ojos enquistados de vacío. El invierno es hoy. El invierno es esto. El invierno es ahora, por ejemplo, sentir este desbarajuste en el pecho, saber que el corazón se me quiere salir del sitio, escapar rebotando, boqueante, terminal, como un pez fuera del agua, agotando sus últimos segundos. Miro el MP3 y me pregunto cuál podría ser la banda sonora de esta mañana. De una mañana como ésta, que no debió ser nunca, pero está aquí, ha venido para quedarse. Necesito dejar de escuchar este silencio o me volveré tan negro que nada me distinguirá de la muerte. Al menos hasta que salga el sol y pueda hacerme a la idea, al hecho, la ciencia cierta, de que hoy es ya al fin hoy y ya nunca más será ayer. Recordar qué se es y qué se ha sido nunca es gratuito. El café cargado no suele ser suficiente, lo tengo ya asumido. Necesitaría un pitillo. Claro que si fumase a lo mejor ya no estaba aquí, escribiendo todo esto. La cosa en general se ha puesto de un aburrido mortal, ha perdido elegancia y ha perdido apostura. Sobre todo desde que fumar —como tantas otras prácticas elegantes— está perseguido y todo el mundo tiene, en cambio, cancha libre para traer una vida a esta tierra, por ejemplo. Y es que está por llegar el tiempo en que vivir dulce y vivir demasido y vivir asertivo, todos tan amigos de nuestros amigos, va a ser la verdadera dictadura. Para ese entonces buscadme con una pistola al cinto... Tengo la impresión de estar habitando los tiempos más idiotas de la historia y ese asco no hay cafeína ni hay nicotina que me lo haga más llevadero. El mundo sigue ahí fuera, en marcha sobre sí, y es sólo un pedazo de chusco dando vueltas, no hay maldad ni hay alegría ni hay estupidez que no provenga de nosotros mismos. El último hijo de puta vivo sobre la faz de este absurdo que se acuerde de tirar de la cadena.